Fue construida a principios del siglo XI, ocupando el extremo este del recinto amurallado que protegía la ciudad y que ha sido considerado como una de las construcciones militares más importantes de España en la citada época. EL acceso a esta fortaleza es por la Calle Alcazabilla y se asciende en zigzag entre elevadas murallas y por una serie de puertas abiertas en arcos sustentados por columnas genuinamente romanas, extraídas de las ruinas del vecino Teatro Romano.