Fue construido para albergar la imagen de la Virgen que había llegado con el séquito de los Reyes Católicos y tras la conquista de la ciudad en agosto de 1478 habría de convertirse en Patrona de Málaga. En su interior domina el estilo barroco andaluz con reminiscencias mudéjares, destacando por su belleza la Cripta con el sepulcro de los Condes de Buenavista.